lunes, 30 de junio de 2008

Resistencia No. 2 (28 de mayo de 2008)




Editorial No. 2

Nunca antes en la historia de un país se había conocido un hecho similar: que un centenar de congresistas estuvieran investigados por paramilitarismo y algunos, condenados ya, aunque con penas irrisorias y con la benevolencia de ubicarlos en sus regiones, donde, dado su poder, podrán evadir las condiciones que el régimen impone a otros prisioneros.

En un Estado serio, cuyos representantes tuvieran un mínimo de vergüenza, ya habrían asumido, por lo menos, su responsabilidad política, pues estos criminales estaban militando en partidos, más del 90% lo hacían en el uribismo, ellos y otros que siguen vociferando desde el régimen y que fueron quienes aprobaron la reelección con asquerosas prebendas ordenadas por su jefe. Los votos de estos genocidas, conseguidos con masacres, desapariciones, desplazamientos y terror estatal, son los que llevaron y mantienen a Uribe en el poder, señor éste que, sin inmutarse y en su cinismo, sigue pavoneándose y engañando a la patria, diciendo que el país va bien. En lugar de asumir su responsabilidad por estos acontecimientos, intenta quitarle poder a la Corte -institución que sí ha venido asumiendo su papel con entereza-, queriendo crear quizá una súper corte, que hasta aspira a presidir.

Tal vez Uribe no tenga la culpa de que su papá haya sido narcotraficante y de que su primo sea paramilitar, pero el hecho de que sus socios de gobierno, sus asesores, su partido y su propia historia estén plagados de narco-paramilitarismo hasta la médula, avergüenza a todos los colombianos serios y, que siga en la presidencia, es un pésimo ejemplo para nuestras nuevas generaciones.

El pueblo tendrá que levantarse, así como lo han hecho algunas de las víctimas de su primo, para honrar la patria y la dignidad.

Farc-EP y el status de beligerancia

Luego de más de cuatro décadas de conflicto social y armado, el gobierno y el Estado siguen argumentando que las FARC-EP no son una fuerza beligerante. Sin embargo, la realidad es bien distinta.

Teniendo como referencia los elementos de la beligerancia, relacionándola con la normatividad internacional contenida en los convenios de Ginebra del 12 de agosto de 1949, en especial con los protocolos adicionales a estos, se puede ver claramente que las FARC-EP tienen todas las condiciones para que se les reconozca como fuerza beligerante, de hecho y en la práctica. Este reconocimiento se ha dado por el gobierno y el Estado colombianos, no sólo en la última etapa de diálogos y conversaciones. Sin embargo, no se ha avanzado en la juridicidad de esta situación que, como es conocido, no sólo contempla aspectos del Derecho en sus diferentes vertientes, sino, y con mucho peso en las decisiones, el aspecto político.

Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia- Ejército del Pueblo, como la expresión más elevada de la lucha revolucionaria por la liberación nacional, son un movimiento político militar que desarrolla su acción ideológica, política, organizativa, propagandista y armada de guerrillas, conforme a la táctica de combinación de toda las formas de lucha de masas por el poder para el pueblo. Tales aspectos están debidamente reglamentados en: a) El Estatuto; b) El Reglamento de Régimen Disciplinario; c) Las Normas Internas de Comando. Además, como forma de dar la importancia que tiene a la población civil en este conflicto, elaboramos igualmente las Normas de Comportamiento con las Masas, tendientes a su protección.

En este tema de la beligerancia es preciso considerar las características del conflicto, pues existen prisioneros de guerra en ambos bandos y se puede producir un canje de prisioneros de guerra como el que se permitió bajo la Presidencia de Andrés Pastrana, en el que se devolvieron 245 soldados por la libertad de 12 guerrilleros.

Desde el punto de vista jurídico internacional, las FARC_EP son una fuerza beligerante legítima, sólo que el gobierno fascista-guerrerista de Uribe Vélez, la oligarquía, los gremios económicos y la Iglesia no hacen pública tal confirmación, pues tendrían que permitir cambios trascendentales en todos los aspectos, lo que menguaría sus privilegios.

El ocaso internacional de Uribe

Como consecuencia de la invasión ominosa de los mercenarios al servicio del narco-estado burgués colombiano, para cometer el magnicidio del comandante Raúl Reyes y los investigadores sociales de los movimientos progresistas internacionales, a la hermana República del Ecuador, los presidentes de los tres países de una manera bizarra, digna y decorosa, rompieron relaciones con el gobierno del genuflexo e hiperbólico Uribe Vélez, morigerando de esta manera su actitud.

La solidaridad de los países progresistas con la Organización es un envite en nuestra lucha reivindicativa. Con la presencia, participación y compromiso de los países iberoamericanos en el Congreso de la Coordinadora Continental Bolivariana en Ecuador, se demuestra el liderazgo persuasivo del camarada Raúl Reyes en los enfoques de contingencia y situaciones y en la lucubración de las relaciones diplomáticas con los movimientos progresistas de izquierda.

El sátrapa, obtuso, de Uribe, utilizando las tácticas recomendadas por sus asesores, inicio una cruzada guerrerista con disfraz de diplomacia de choque, partiendo de premisas como acusaciones, amenazas y posibles demandas a los Presidentes Correa y Chávez. Efecto bumeráng. El régimen colombiano fue quien invadió y masacró a los investigadores sociales extranjeros. Ya vendrán las demandas en la Corte Interamericana de Derechos Humanos y los tributadores del país, a pagar los excesos.

Llegó Uribe irascible, etéreo, a la Cumbre de Río, donde, con sapiencia, le demostraron que está actuando como el Israel de América. El pronunciamiento final o acta de la reunión fue un total desastre para las pretensiones del Estado colombiano, al no conseguir su objetivo abyecto, maligno, de que declarararan a un movimiento insurgente y con principios altruistas, como organización terrorista.

Adenda: Cuándo el pueblo colombiano se va a despertar de este letargo e hibernación. La patria que tanto nos duele parece un enclave gringo.

Jornada sine qua non...!

Para nosotros, los presos políticos de las FARC-EP, es de gran representación y de un significado magnánimo el 28 de mayo, día en que celebramos un aniversario más de lucha y resistencia revolucionaria, en la búsqueda de un pueblo justo, pluralista y democrático.

En rechazo a las recalcitrantes políticas mediáticas de agresión y vejámenes de que hemos sido objeto los prisioneros de las FARC-EP que aun permanecemos consecuentes con los principios de nuestra organización, hemos tomado la iniciativa de manifestarnos de nuevo a la opinión publica nacional e internacional por los diferentes medios de comunicación, para desvirtuar los cínicos ofrecimientos que se hacen de la ley de justicia y paz y sus mentados decretos reglamentarios y los políticas de represión por parte del Inpec, en contubernio con el buró de prisiones de los E.E.U.U.

Desde esta mazmorra de alta seguridad de Girón (Santander), enfilaremos en una sola dirección toda nuestra vanguardia en pro de mostrarle al mundo entero nuestros propósitos altruistas, en busca de una salida negociada a la grave crisis que vive el país, para así poder consolidar la patria que anheló nuestro Libertador Bolívar. Nosotros daremos inicio en este día, a una desobediencia pacífica en rechazo acérrimo de las propuestas malignas promulgadas por el perro de presa Uribe, el pelele comisionado de paz y el traidor Olivo Saldaña con su nuevo grupo de paramilitares.

Esta jornada de lucha se iniciará a primeras horas del día con una huelga de hambre efímera. Al trascurrir del día, daremos lectura a varias ponencias en donde exaltaremos el legado y ejemplo que nos han dejado los camaradas asesinados por la herejía del sátrapa de Uribe y el imperialismo norteamericano, como son los casos recientes de los camaradas Raúl Reyes e Iván ríos. También ratificaremos en este evento, nuestra subordinación al Secretariado y nuestra disposición de hacer parte del canje de prisioneros, que es el sentir de la mayoría de las personas de nuestra Patria Grande.

44 años de resistencia antiimperialista


Frente al delirio belicista del imperialismo, el revolucionario es capaz de sobreponerse a los infaustos sucesos de la agresión del invasor, dando respuesta acorde a las condiciones impuestas por la oligarquía tradicional y todo su séquito de titiriteros.

La justeza de nuestra lucha nos permitirá alcanzar el triunfo tan anhelado por los miserables y desposeídos de Colombia, en la gesta bolivariana continuada hoy por el ejército de combatientes de las FARC-EP, que fue iniciada ya hace 44 años, un 28 de mayo de 1964, por un puñado de 48 hombres y mujeres que lo único que buscaban era salvaguardar su bien mas preciado, LA VIDA.
A la operación lasso en Marquetalia, como la denominaron en su momento los estrategas del Pentágono, con la presencia de mas de 16.00 soldados en la región del Tolima, le fue imposible acabar con la naciente y legítima lucha guerrillera que había brotado en sus tierras y que en estos 44 años de lucha se ha convertido en una sólida organización político-militar como alternativa de poder, con profundo arraigo popular.

Iniciada así la guerra contrainsurgente y anticomunista del Estado, se crearon las bases económicas, políticas y militares, para que el narcotráfico paramilitar, se apoderara del Estado colombiano y que, a la fecha, contabiliza cerca de 200.000 (doscientos mil) muertos de guerra y más de 4 millones de desplazados internos.

Hoy queda claro el protuberante hilo histórico que une la guerra contrainsurgente que se libra en Colombia con la guerra civil que disolvió a la gran Colombia soñada por El Libertador Simón Bolívar.

Es así como, en estos 44 años, se ha forjado un verdadero ejército revolucionario, constituido por el pueblo en armas, con una propuesta política y militar de hondo calado popular, que, una vez alcanzados sus objetivos, defenderá las conquistas populares, tal y como lo ratifica nuestra Novena Conferencia.

Como prisioneros de guerra de las FARC-EP mantenemos en alto nuestros principios fieles a la causa revolucionaria y, desde estas trincheras de lucha, nos comprometemos, aun a costa de nuestras vidas, en la búsqueda de la construcción de la Nueva Colombia.


¡Asumimos con dignidad de revolucionarios el cautiverio!

¡Por la Nueva Colombia, la Patria Grande y el socialismo!

Bolívar, sinónimo de paz, libertad y justicia social

Hombre generoso, nacido de las entrañas de un pueblo que sufría la más abominable de las vejaciones por más de 300 años, llamado “El Libertador”, quien a lo largo de su prolífica existencia, en cada una de las líneas escritas, en las febriles palabras que dirigiera a los pueblos, en sus actos cargados de profunda preocupación por todo lo humano, hizo alusión a temas innumerables que, consideró, tenían que ver con la felicidad de los pueblos y, por tanto, exigían su pronunciamiento y paternal preocupación. El “Padre de la patria” entregó su vida por una opción, por su proyecto que es el mismo de nuestros pueblos y de las amplias masas laboriosas. El contenido nacional-popular de su lucha y de la del ejército patriota, dio su sello propio a las ideas sobre la democracia y la política, la libertad, la igualdad, la justicia, las transformaciones sociales, la educación y las normas de vida, la solidaridad y amistad entre los pueblos, la construcción de un orden mundial más justo, la estrategia, la guerra y hasta el amor.

La vocación del Libertador por la democracia es una constante durante su vida pública. De manera reiterada manifiesta que su preocupación es lograr que nuestros gobiernos sobresalgan entre los más democráticos del mundo. La concepción de la democracia del Libertador se prefigura en el desprecio profundo que ha sentido el despotismo que llega, después de la liberación de América, a usurpar la legitimidad de la voluntad popular.

El Libertador luchó por transformar su presente y por construir su utopía, sus sueños. Es un sueño inconcluso el suyo, que las nuevas generaciones de combatientes bolivarianos trabajan por hacer realidad. Por ello vamos optimistas, tras la estela de El Libertador:

Cuando la opresión no deje más alternativa, la insurrección, la guerra de liberación, constituye el legítimo recurso de los pueblos para lograr la libertad”.

Ostracismo en pleno siglo XXI

Como ayer, el terror del Estado intenta silenciar las voces de los hombres que aman a la Patria Grande y que están dispuestos, en un acto patriótico, a morir por ella. Ayer desterraron a Manuelita, a Antonio Nariño y a Bolívar. Hoy, extraditaron a Sonia a Simón, en el mismo intento desesperado del fascismo por detener el avance de la lucha revolucionaria.

Así como ayer, estamos viviendo lo mismo hoy, nosotros los verdaderos revolucionarios, los que no claudicamos, los convencidos de que aquello que Bolívar inició nos toca terminarlo: la libración de nuestro terruño de las manos del imperio fascista y la devolución de todo lo usurpado a nuestros hermanos y hermanas indígenas, campesinos y todos los que han sido golpeados por los tiranos. No ha sido fácil y será difícil, pero no imposible. Todos los imperios han tenido su final y éste va en descenso, va agonizante, después de haber plagado de odio a la humanidad. No es un odio cualquiera, es la respuesta de nuestros pueblos después de haber recibido toda clase de atropellos y torturas, como estas que recibimos donde nos encontramos los prisioneros políticos, que con orgullo hemos enfrentado la arremetida de los tiranos, que cada día lo que consiguen es la firmeza de cada uno de nuestros hombres y mujeres, el gran orgullo de nuestros camaradas Sonia, Simón Trinidad e Iván Vargas, que a pesar de haber sido sometidos a toda clase de vejámenes, han sido ejemplo digno de orgullo y admiración, ejemplo que debemos seguir todos los revolucionarios que hoy enfrentamos esta Estado mafioso y paramilitar.

En honor de los caídos

Yo tuve un hermano, no nos vimos nunca, pero no importaba. Yo tuve un hermano, que iba por los montes, mientras yo dormía. Lo quise a mi modo, le tomé su voz, libre como el agua, caminé de a ratos cerca de su sombra, no nos vimos nunca, pero no importaba.” Con este poema de Julio Cortázar, rendimos homenaje al Comandante Raúl Reyes, al Comandante Iván Ríos y a todos los muchachos asesinados por el régimen, que estaban en la búsqueda de la Nueva Colombia. Sus muertes sólo harán que miles de hombres recojan sus ideas, empuñen sus armas y se levanten contra un régimen que sólo ha llenado de dolor y desgracias a nuestra patria.

Jamás podrán quebrantar nuestra moral ni destruir el espíritu de lucha bolivariana, ni cortar los sueños de millones de colombianos, ni olvidar los ejemplos heroicos de estos comandantes revolucionarios que han caído en el campo de batalla defendiendo sus ideas. Sus gritos de justicia recorren ahora todos los campos de América, cuyos ecos retumbarán hasta que nuestra patria haya alcanzado las transformaciones fundamentales para una verdadera paz con justicia social. Cuando esto acurra ellos descansarán tranquilos y nosotros les haremos bustos para que la historia se regocije de su prolífera existencia.

Estos héroes serán combatientes multiplicados en la lucha por la Patria Grande y, aunque ellos estén hoy al lado del Libertador, sus discípulos seguiremos haciendo la lucha para que se vuelvan realidad los sueños de millones de compatriotas.

Guerrillero

Andas con tu morral
a la espalda
como casa de campaña
para acampar en el llano
o en tu adorada montaña.
Recreas tus ilusiones
con versos que te salen del alma
y dedicas las canciones
al pueblo, flora y fauna.
La naturaleza te quiere
y por eso te acompañará
si el combate se prolonga.
Las nubes se ponen grises
los rayos caen con furia
y la lluvia no descansa
como fieras surgen las cañas
los árboles se despiertan
se estremecen iracundos.
Se juntan el cielo y el bosque
para brindarte la mano
demostrándote de paso
cuánto se odia a los tiranos.